Todo comenzó cuando los cavernícolas descubrieron los ritmos y los cánticos que posteriormente utilizaron para sus rituales. Miles de años más tarde, diversas civilizaciones como la egipcia o la Antigua Grecia comenzaron a utilizar instrumentos y a crear diferentes estilos de música. Empleaban canciones y ritmos para dirigirse a los dioses y en ceremonias de todo tipo.
La ciencia avanza y, con ella, también los instrumentos de música. Esto ha dado lugar a nuevos sonidos y, por tanto, nuevos estilos. Ejemplo de ello es lo que hoy en día conocemos como “guitarra”. Nació en la Edad Media, y cambió radicalmente el panorama musical. Desde entonces, sobre todo gracias a los avances tecnológicos de los últimos siglos, han surgido cientos de instrumentos y estilos diferentes, como el Rock and Roll o el Reggae.
jueves, 1 de septiembre de 2016
Historia de la Musica
Lenguaje universal
Consideramos a la música como el lenguaje universal "La música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido" Leonard Bernstein Confianza, placer, euforia, tranquilidad, recuerdos de momentos y lugares... Estas son sólo algunas de las variadas e intensas emociones y sensaciones que provoca en los seres humanos la música, esa singular combinación de melodía, ritmo y armonía, que según el escritor Oscar Wilde era "el arte más cercano a las lágrimas y los recuerdos". Escuchamos antes de que podamos ver y oler, y es desde el estado embrionario cuando se captan los primeros sonidos procedentes del latido del corazón o la respiración de la madre. Nada más nacer, nos adentramos en un océano de sonidos y vibraciones que nos acompañará el resto de nuestra vida. La música también nos puede producir este intenso placer. Escuchar de nuevo una canción que hace tiempo no oíamos, vivir intensamente un concierto, descubrir un nuevo tema en la banda sonora de nuestras vidas. Detrás de este sentimiento causado por algo tan abstracto como la música también se encuentra la dopamina. Hay estudios que nos sugieren que nuestros niveles de dopamina son hasta un 10% más elevados cuando escuchamos música que nos agrada. Esto demuestra que las personas obtenemos placer de la música, una recompensa abstracta, la cual es comparable con la que logramos con estímulos biológicos más básicos.
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